jueves, diciembre 14, 2006

¿Mujeres discriminadas a la hora de comer?

El sábado pasado a la noche un amigo me invitó a cenar.
Fuimos a un restaurante muy bonito, en una esquina, sobre la Av. Avellaneda (entre Flores y Caballito). No había estado nunca antes ahí pero el lugar es agradable y elegante. Además, mi amigo sabe que -con esta nueva prohibición de fumar - sólo frecuento lugares que tengan mesitas en la vereda.
Cuando llegamos vi que en espera había una pareja, nosotros dos recién llegados y, de refilón, vi también que esperaban unas mujeres. No les presté mayor atención.
Salió el mozo afuera e hizo entrar a la pareja que estaba en espera antes que nosotros. Parece ser que se trataba de no fumadores porque ingresaron dentro del local. Nosotros dijimos (o mi amigo dijo) que queríamos una mesita a la calle para poder fumar.

Mozo: ¡Pero, cómo no señores! Siéntense acá que estará más fresco, corre más aire. Enseguida les traigo la carta. Pónganse cómodos. Ya le traigo un cenicero, señora -dijo dirigiéndose a mí con toda amabilidad.

Hasta acá todo perfecto. Nos sentamos a la mesa. Vino el mozo y me trajo el cenicero imprescindible mientras nos acondicionaba la mesa. En eso, de la nada, veo que una mujer se dirige al mozo con un tono alto de voz.

Mujer: ¡¡Oigaaaaaaaa!! ¿No nos dijo que nos ponía una mesa acáaaaaaa?
Mozo: ¡No! Yo no le dije nada. Va a tener que esperar.
Mujer: ¡¡¡¡Si dijo que nos agregaba la mesa...!!! Hace un rato largo que estamos....
Mozo: Le repito que yo no dije nada. ¡Y yo mesa no les pongo ninguna!!!! (respuesta dura y tajante).

Entonces, ante la subida en el tono de voz de ambos, desvié mi vista hacia las mujeres. Las observé. Eran cuatro mujeres que esperaban en la vereda, cerca del cordón de la calle, pegadas a un árbol. Les presté más atención.

Mujer: ¡Señor! ¿Y entonces nosotras qué hacemos?
Mozo: No se. Yo no les acomodo ninguna mesa. De eso, olvídese. Si quieren esperar... Ustedes sabrán. A alguna hora, alguna se va a desocupar. ¡No molesten!

Se dio media vuelta e ingresó al local.
Mientras, mi amigo y yo elegíamos la comida y las bebidas continué observando. Eran cuatro mujeres. Mi sexto sentido intuyó que se trataba de dos parejas. Creo que no me equivoqué en absoluto. Siguieron esperando varios minutos más paradas cerca del cordón. Llegaron otras personas y ocuparon otras mesas afuera. Las cuatro mujeres continuaron hasta que se cansaron. Vi que hablaron algo entre ellas. Se ve que se decidieron y emprendieron la retirada a paso rápido en dirección a la esquina.

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4 Comentarios:

Blogger MARIA DEL NORTE dijo...

Que mozo h.d.p
Que frustación, y bronca que produce ese tipo de situaciones discrimitorias.
En otra situación deberían entrar al lugar y pedir hblar con el encargado o el gerente, y mandar al frente al mozo.

PD: Rose, Alguna vez intentaste escapar de la esclavitud del palito venenoso ?

14 de diciembre de 2006, 21:44  
Anonymous La Rosa Roja dijo...

Sí, María, bastante hdp el mozo por discriminar a seres humanos iguales a él.
Por algo estoy en contra total de cualquier acto de discriminación. Lamentablemente, en este caso puntual, pude hacer muy poco y nada. El hombre que me acompañaba no tiene mucha idea de mi vida y podía quedarse "patimudo" (palabra que acabo de inventar :) si yo armaba un escándalo. Si hubiera estado sola u acompañada por alguien como nosotras, no sólo me levanto y hablo con el gerente sino que me levanto de la mesa y me voy a cenar a otra parte.
P.D.: ah, jajaja!!! Palito venenoso = cigarrillos. Jajaja! nunca lo pensé así. En cualquier momento lo pensaré seriamente si sigo con problemas. Por ahora he dejado de beber alcohol que no es poca cosa :) Tiempo al tiempo, je.

14 de diciembre de 2006, 23:33  
Blogger charruita dijo...

La verdad que rabia!
Esas cosas me vuelven mas loca de lo que soy. No recuerdo haber estado en una situacion asi, seguramente en Uruguay alguna vez lo estuve. Los mozos eran tan atentos!!! jajaja me quedaba el cuello torcido esperando que me vinieran a atender.
Me dejaste enchilada con este post.

Saludos.

15 de diciembre de 2006, 01:19  
Anonymous La Rosa Roja dijo...

Charru Sí, por eso digo siempre que detesto la discriminación. Se trate de quien se trate. Yo tampoco había presenciado una situación de esas antes. No fue agradable. Salud!

15 de diciembre de 2006, 10:31  

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