viernes, enero 26, 2007

Primer día de vacaciones e historias de café

16:30 hs. ¡Comenzaron mis vacaciones! Salí de la oficina y las calles eran un mar. Pero, fui a un café. Me senté en las mesitas de afuera, debajo de una sombrilla ... con una cerveza de por medio - hasta que la lluvia se convirtió en diluvio y tuve que mudarme a las mesas de adentro. - Mire que no se puede fumar adentro - me dice la moza. ¡Como si yo no lo sufriera de memoria!

17: 15 hs. tenía turno con el dentista porque mi diente enfermo ya no da para más pero el diluvio sobre mi cabeza y el agua inundando mi cuerpo me hicieron desistir. Me iré de vacaciones con mi boca dolorida.

18:00 hs.
En el bar del gallego. ¡Cómo se debe! Allí donde está el barrio que me conoce, que los conozco, que nos conocemos todos. Soy casi la única mujer. No tiene mesitas en la calle el gallego. No se puede fumar dentro de su bar, por supuesto. Algún día llegará... ¡No importa cuándo! Allí estaba porque era muy importante que estuviese. Que compartiera mi mesa con Atanasio, preocupado porque su médico le recetó vitaminas Polper B 12 en ampollas y yo explicándole que son muy pero muy buenas. No me creyó porque la caja de ampollas era muy grande y se fue al hospital, a averiguar, a cerciorarse, a sacarse la duda. Seguí sentada en la mesa, dentro del bar, con mi cerveza. La mujer del gallego me contó de Torres, el mecánico muerto el viernes pasado. Todos nos conocemos en ese bar. Ya lo dije otra vez, todos cuasi amigos, nos vemos todos los días, en el bar, nos cruzamos en las calles del barrio todo el tiempo. Seguido conversaba con el mecánico. Le arreglé el celular -cuando me llamó a su mesa y me lo pidió- el jueves pasado, un día antes de su muerte. Que está muerto desde el viernes pasado. Muerto y esperando en la morgue. Esperando como esperan los caballeros. Los hombres sí que son pacientes. Eso hay que reconocerlo. Todos estábamos consternados por su muerte, por la forma en que se produjo, tan de repente, pero más consternados estábamos pensando en la situación del mecánico: solo y frío en la morgue. Sin un perro que le ladre, esperando que pasen los días para que los estudiosos aprovechasen la oportunidad del abandono para estudiar sus vísceras, una vez cerciorados que nadie lo reclamaría. Los vecinos estábamos dispuestos a firmar para la morgue. El gallego quería cremarlo y tirar sus cenizas al mar. Algo mejor que el frío de la nada.
Ayer, la esposa del gallego me contó toda la historia. La esposa del gallego me invitó a un cortado doble, por primera vez, para hablar de los avatares de la muerte de las personas solas. Sentíamos todos los vecinos mucha tristeza. Pero, nada se podía hacer por un hombre que estuvo y estaba más que solo. Aunque muchos estamos solos y eso no es novedad. El, aún muerto, sólo podía esperar.
La mujer del gallego me dio la confortable noticia de que hoy parece que dio señales de vida su ex-mujer. La ex-mujer del mecánico, quiero decir. Del muerto a quien le reparé el teléfono el jueves y el viernes ya no lo necesitaría más. Ahora lo tiene la policía junto a todos sus petates. Parece que apareció la ex para darle una digna sepultura. Me tranquilizó. Pensar en alguien allí tirado... sin nadie que lo reclame no me dejaba para nada conforme.
Hombres solos que la sinrazón devora.
Atanasio sentado en mi mesa. Mirándome con pavura. Pavura por la muerte ajena, por la muerte propia, quizás, que piensa, imagina o teme cercana.

23:30 hs. A punto de irme a dormir. En casa. Córdoba me espera. Parece que con sus lluvias torrenciales y sus mismas prohibiciones de fumar.
Justo lo que necesito. ¡Paz!

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17 Comentarios:

Blogger José dijo...

Muy fuerte tu post.
Me ha encantado su escritura, pero el tema de la muerte de los mas que solo me quema el coco.
Debe ser porque pertenesco a ese grupo.

Buenas vacaciones y disfrute Cordoba que debe ser hemorisima.

27 de enero de 2007, 20:29  
Blogger charruita dijo...

Hermosamente escrito...
el poder de trasmitir.
Me sigue gustando tu estilo de escribir.

27 de enero de 2007, 20:33  
Anonymous La Rosa Roja dijo...

José Fue fuerte sí, máxime que lo veía cada día o en el café o por las calles del barrio pero nos cruzábamos todo el tiempo. Fuerte pero real.
No se devane los sesos, piense que todos los humanos estamos, interiormente, solos.
No se equivoca: Córdoba es hermosísima.
Bienvenido y si tiene blog, páseme los datos que lo vistaré. Espero que regrese. Gracias por la visita.

28 de enero de 2007, 02:24  
Anonymous La Rosa Roja dijo...

¡¡Un millón de gracias, Charruita, por el halago! A mí también me gusta mucho tu estilo de escritura y lo sabés. Besos!

28 de enero de 2007, 02:26  
Blogger Marite dijo...

Hola colega, a ver te cuento, mi hermana es enfermera en un hospital, en el sector de oncologia. Me parte el alma las historias que me cuenta, por nuestros egoismo y encierros hacemos de la vida como una experiencia cruel. Las historias que cuenta mi hermana son historias de soledad y muerte. A veces mueren personas en su guardia sin que nadie les haya dicho un adios, solos en su agonia.
La vida seria de otra manera si tan solo dejaramos aunque sea una parte de nuestro egoismo y el "salvese quien pueda".
Dejando de lado el filosofar, solo dime mas o menos como quieres tu diseño o que fotos quieres y te lo hago sin problema. Sera un gustazo diseñar para una colega :)
Besos, cualquier cosa me escribes.

28 de enero de 2007, 04:19  
Blogger hna josefina dijo...

¡Hola!
¿Ya estás en Córdoba?
¡Que lo pases regio y descanses!
¡Qué cosa el mecánico!
Pero todos ustedes lo querían... Eso es estar menos solo ¿no?
Se me rompió el disco de la compu, y con él se fueron mis direcciones de blogs. Hoy, probando con mi memoria, por fin pude volver aquí.
¡Hasta pronto!

28 de enero de 2007, 22:41  
Blogger canichu dijo...

feliz viaje a córdoba... y más bares gallegos en tu vida.

30 de enero de 2007, 12:54  
Blogger Silvina dijo...

Hola Rosa, que tengas esa paz que tanto buscas geografica y espiritualmente, esta segunda que es la mas importante este siempre presente. Los bares son como la prolongacion de nuestro rincón de la casa favorito para meditar, solo que en ellos muchas veces encontramos a alguien para meditar en vos alta.

30 de enero de 2007, 13:42  
Blogger Beatriz V. dijo...

Me dio cosa leer esto,menos mal que alguien lo reclamó no?.besos

31 de enero de 2007, 09:18  
Blogger Frida dijo...

excelente post...muy bien escrito,estilo muy personal y por esto valió la pena leerlo.....un abrazo

3 de febrero de 2007, 01:57  
Anonymous Anónimo dijo...

perdón,firmé mi comentario con elnombre equivocado, no soy Frida, soy Gertrudis

3 de febrero de 2007, 02:05  
Anonymous La Rosa Roja dijo...

Marité Gracias por la ayuda en el diseño que será muy bienvenida porque no soy muy buena para eso. Con respecto al otro tema, sí, la vida y la muerte dan para mucho hablar, para muchas historias y las personas que trabajan en hospitales tienen contacto a diario tanto con la recuperación de la salud como con la enfermedad y la muerte. Besos y gracias otra vez.

4 de febrero de 2007, 16:22  
Anonymous La Rosa Roja dijo...

Hna. Josefina ¡Mil gracias por los buenos deseos! Lo pasé muy bien, descansé y escribí. Si no hubiera sido por el terrible temporal todo hubiera estado perfecto. Me alegra muchísimo que hayas recuperado las direccones perdidas de la compu y que hayas llegado aquí. De todos modos, yo pasaré a visitarte. Hasta pronto!

Gracias, Canichu El viaje fue bueno, sí. Y más gallegos? mirá que me sobran :-)

4 de febrero de 2007, 16:26  
Anonymous La Rosa Roja dijo...

Silvina Coincido con vos en que algunos bares tranquilos son lo suficientemente solitarios como para pensar o escribir en voz alta, como una habitación más de tu propia casa. Besos y gracias por los deseos de paz.

4 de febrero de 2007, 16:28  
Anonymous La Rosa Roja dijo...

Beatriz Sí, a mi también me dio cosa cuando me enteré. Afortunadamente, la ex esposa lo reclamó sí, si no me hubiera dado más pena todavía.

Gertrudis ¡Bienvuelta! Me alegra tenerte por aquí nuevamente. UN MILLON DE GRACIAS POR TUS CALIDAS PALABRAS. Un abrazo.

4 de febrero de 2007, 16:31  
Anonymous Davichof dijo...

Vaya texto Rosa, es curioso pero más que la muerte (repentina) del mecánico, parece que lo que más impacta es esa soledad extrema. Como decía Sartre "Tocó su muerte en el banco, en las paredes..." Aveces uno piensa .Si tocó su muerte en la soledad...O si tocásteis todos la soledad con su muerte. Un abrazo grande.

17 de febrero de 2007, 03:15  
Anonymous La Rosa Roja dijo...

Gran verdad, Davichof. A veces, con la muerte de los demás tocamos fondo a la soledad y la podemos palpar más de cerca..... Es triste pero es real. Abrazos.

17 de febrero de 2007, 20:46  

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