lunes, junio 11, 2007

Tiempos difíciles

Primero fue la bronca, la indignación por la injusticia, el pataleo de la rabia, la furia por no poder cambiar la situación. Después, fue mi cerebro que comenzó a maquinar sin parar: revoluciones de pensamientos por minuto. Más tarde, la irritabilidad, los nervios a flor de piel, la contractura del cuerpo entero. Por lo general, mis nervios estallan hacia adentro y no se exteriorizan. En esta oportunidad sí y comencé a sentir que, cada vez más nerviosa, estaba irritable con los demás. Finalmente, el cansancio total del cuerpo, el agotamiento, el desánimo producto de la depre, ese sentimiendo de estar hundiéndome en el pozo, acompañados por la imposibilidad de dormir. Llevo casi diecisiete días durmiendo poco y nada, sin poder conciliar el sueño por mucho que me lo proponga. Comencé a preocuparme seriamente. Se que no se puede llevar nada adelante sin dormir, o durmiendo un par de horas diarias.
Los problemas son, exclusivamente, laborales pero afectan y afectan mucho. El trabajo que hago me gusta mucho, no pasa por ahí. El problema está en las relaciones humanas, en el maltrato, en todo lo que tengo que soportar porque otro remedio no queda, porque no puedo darme -hoy por hoy- el lujo de renunciar. Con mucho gusto lo haría en un segundo y no puedo y a seguir porque, aunque no es lo indicado, es lo único que tengo y me sostiene. Mal pero algo es mejor que nada. Se hace difícil tener que soportar gente loca, gente que maltrata por el simple placer del maltrato. Se hace cada día más horrible tener que pasar mis horas allí. El simple hecho de tener tener que salir de casa para ir a trabajar es algo que me cuesta más cada mañana. Demasiadas horas metida en un sitio en el que no me siento cómoda sólo por obligación. A todo esto se suma el problema econónico, padeciendo por un sueldo que no es, ni de lejos, el que debería ser. Nos guste o no, el dinero existe, el dinero paga cuentas, el dinero compra comida, el dinero está en el bolsillo listo para una salida de mayor o menor importancia . Y cuando el dinero decae, cuando se sabe que no hay esperanzas de aumentos, etc. la vida se comienza a complicar. No es buen negocio tener que estar metida en un lugar durante tantas horas diarias, soportar algunos tratos que no son los indicados para cobrar un sueldo que no nos alcanza. Así estaba y estoy estos días. Aunque hoy algo cambió dentro mío. No fue nada especial. Sólo fui a mi cita con el médico, el clínico al que voy y conozco desde hace años. Fui, sin pensar demasiado, sólo para que me recete el Sanax de cada mes, nada más. Sin embargo, de un modo extraño, me vi allí con el doc contándole lo que me pasaba. Ni yo se por qué lo hice, no tenía nada que ver que se lo contase a él que sólo es médico y en mi vida no puede intervenir. Creo que la conversación vino como explicación al por qué no puedo dormir y me paso toda la noche despierta, pensando, con pensamientos que giran sin ton ni son y que no resuelven nada pero que me impiden pegar ojo. ¡El insomnio! Y no me puedo dar ese lujo porque madrugo todas las mañanas y trabajo todo el día y es fundamental que esté despierta. Pero, todo se convierte en una cadena. Y se lo contaba al doc. en una cita de no más de diez minutos. Sin embargo, sus palabras - tanto a nivel profesional como humano - me dieron un gran empujón. Fue increíble: nada cambió en mi vida, todo sigue tal como estaba pero al escucharlo a él, médico en quien confío mucho desde hace unos años, me sentí más animada, me dio cierta energía. Sólo me dijo que por mucho que me encante lo que hago (de hecho, lo que hago me encanta) es nocivo estar inmersa en un clima hostil. Que eso me va a terminar perjudicando la salud o voy a terminar por odiar el lugar en el cual trabajo. Y esa sí es una pena porque el trabajo es muy lindo, lo feo es la gente, la gente que carece de humanidad. "Por favor, no se enferme" -dijo -. "Ud. tiene que protegerse". Volví con mis Sanax en la mano pero, tal como me dijo y él y yo coincido, el problema no es el psicofármaco, sino mi sistema nervioso alterado, la depresión, la ansiedad. No dijo mucho ni resolvió nada, por supuesto, pero, regresé mucho más reconfortada. Me hicieron bien sus palabras. Presiento que esta noche lograré dormir.

Etiquetas: ,

lunes, abril 30, 2007

Domingo de encuentro con Anónima

Veníamos pensando en encontrarnos de un momento a otro.
Ella siempre me hablaba de mesitas palermitanas, sector fumadores.
Y yo, en los últimos tiempos, sólo arreglo encuentros en lugares en los que se pueda fumar. No cedo. Entrar a un café en el que esté prohibido fumar debe ser como que te encierren en un calabozo, imagino.
Como este fin de semana - para mí - es largo (hoy no trabajo), aproveché para desestresarme un poco. Poquito porque mucho no alcanzo a lograrlo. Además, aunque me quedé en casa, trabajé bastante. Me volqué a la fotografía (¡cómo y cuánto me gustan las fotos!) y también porque quería aprender a usar bien el Photoshop. Ese programa es, a mi gusto, uno de los más completos para retocar fotos, para hacer trucos, para incentivar la imaginación y crear algo. Nunca tuve tiempo suficiente para dedicarle y aprender a usarlo bien. Quiero aprender porque se que vale la pena y sabiendo cómo funciona podré aprovechar al máximo sus herramientas y sacarle el jugo. Busqué un buen tutorial (terminó resultándome excelente) y practiqué durante todo el fin de semana. Hasta logré hacer un dibujito a lápiz y me sentí tan contenta como cuando aprendí el abc antes de entrar a primer grado.
Pero, volviendo a anónima, ayer domingo a la tardecita coordinamos lugar y hora. El lugar lo coordinó ella que, afortunadamente, parece que conoce todos los cafés y restaurantes para fumadores que hay en Buenos Aires.
Mientras que coordinábamos el encuentro, pensaba que por qué será que me meto yo en cosas tan extrañas como puede ser encontrarse con una desconocida, encima anónima (porque ni siquiera se su nombre) un domingo por la tarde. Tan tranquila y entusiasmada que estaba yo en casa, camisón y pantuflas luchando, cuerpo a cuerpo, con el Photoshop. ¿Y si no nos caemos bien?, pensé. ¡Ma sí, yo voy igual y pido un cafecito chico! Si veo que la cosa no va, busco alguna excusa y me voy enseguida. Porque, pienso: una cosa es el blog y el diálogo desde aquí y otra es hablar con la gente de la vida real. Para colmo, ella no tiene blog así que no la leo ni se nada de su vida... En fin, por ahí andaban mis cavilaciones cuando veo que se me viene la hora del encuentro y yo seguía en camisón. Me baño y me cambio la ropa en un abrir y cerrar de ojos. Salgo a la calle con todos los pelos parados porque hasta que el cabello no está bien seco no lo puedo domesticar.

Cuando llegué apurada al punto de encuentro me pasó lo que, supongo que es normal. sucede cuando una tiene que encontrarse con una desconocida: llego al lugar y camino para aquí y para allá, gasto la vereda de la esquina, doy vuelta por una calle y por la otra. Encima no me acordaba si habíamos quedado adentro o afuera. Miro afuera y no veo a nadie con las características de la anonima que yo tenía en mi mente. No se por qué la imaginaba una señora, mujer madura, bastante gordita, morocha, con anteojos y con aspecto de docente. Recorro con la mirada todas las mujeres del café, de adentro y de afuera, y no visualizo ninguna con las características que llevaba en mi imaginación.
Gracias a Dios, ella me había dicho de qué color era su abrigo así es que comencé a buscar con la mirada mujeres con abrigos de ese color. La única persona que vi que llevara un abrigo de un color parecido, era una chica joven que estaba sentada sola en una de las mesitas de afuera. Pero, tampoco estaba segura de que fuera el color que anónima me había dicho. Me acerco un poco más a la mesa de esta chica para mirarle el abrigo más de cerca. El color se asemejaba a lo que podía ser pero tampoco estaba segura de que fuera el color que ella me había dicho. La chica, sentada en su mesita, parecía estar super tranquila hojeando un libro. Y yo ahí parada pensando qué hacer. ¿Cómo le voy a preguntar a esta chica si ella es la anónima? No llega a ser ella y me voy a sentir la más ridícula de la tierra. Entro al café para mirar si había alguien, en sector fumadores. Sólo había una señora que rondaba por los 80 o más. No, no creo que sea ella. Vuelvo a salir y la última opción era abordar a esta chica y ¡preguntarle! Me acerqué a su mesa y el típico: "¿vos sos....?", "Sí, y vos sos R.R.". Uf, ¡qué alivio! ¡Era ella!
Una mina fantástica. Nada que ver con la imagen que yo me había inventado en el cerebro. Joven, linda, delgada, una chica "fashion" pero "fashion pensante" de las que me caen bien. Para nada hueca. Lo que yo llamaría una mina "très très chic". Y es una persona de ¡las habladoras! ¡Qué suerte! Porque para eso se encuentra una: para hablar y no para quedarse en silencio. Anónima, la verdad que de muda no tiene nada. Hablamos tres horas seguidas sin stop. Increíble. Y, por supuesto, pedimos más de un café porque el diálogo daba para más. Parece mentira cómo se vuela el tiempo cuando una se siente cómoda.
De repente, me di cuenta de que ella sabía casi todo de mí (es lógico porque lee el blog) y era como si me conociera. Sin embargo, yo de ella no sabía nada. Esto no fue ningún problema porque, en otro abrir y cerrar de ojos, me puso al tanto de todos los aspectos de su vida, Me habló de sus diferentes trabajos, de un ex jefe, criticó al mío (muy bien hecho), de los novios que tuvo, los ex, el actual (se me hizo una coctelera en el cerebro pero ahora ya los tengo diferenciados). También de su familia, de sus amigos y hasta de los vecinos. Nah, si es lo que digo, diálogo no faltó. Criticamos a un par de bloguers, jeje, pero no fue tan grave, ya que también hablamos bien de otros.
Volví a corroborar que este mundo es un pañuelo. Buenos Aires es grande y no va que venimos nosotras a vivir justito en la misma calle. Eso sí que se llama coincidir. Después, me hablaba de conocidos suyos, lugares a los que suele ir y lo que me menciona me suena casi familiar. Me habló de un hombre que fue a ver, me lo nombra y yo pienso: "¡¡uhhhhhh, no lo puedo creer!!! Si con este hablo yo seguido por teléfono, me persiguió con los mails hasta que lo entrevisté, quiso que lo ayudara en x proyecto". ¡Claro, lo conozco! y viene anónima y me lo nombra. Pero, como en domingo y fuera de la oficina, no hablo de laburo no dije nada. Que este lugar, que aquel otro. Y casi todos me eran familiares porque alguna vez estuve relacionada con esos lugares.
En resumen, me encantó el encuentro, me encantó la conversación fluída, me encantó conocer a anónima. Que aún sigue siendo anónima porque, de tanto hablar, nos despedimos y no le pregunté su nombre.
En muchas cosas se parece a mí, tenemos gustos similares. Eso es agradable. En otras no, pero bueno, tampoco se puede ser dos gotas de agua.
Pero lo que más rescato de la gente es que sean pensantes. Eso me cae muy bien. Y anónima lo es. Además, me gusta su escala de valores. Es una mujer que valora el amor, la amistad y tiene los pies sobre la tierra en lo que respecta a la vida, la muerte y la locura. Gente así vale la pena tratar.
Como si todo esto fuera poco, me llevó un regalo. Me sentí bastante mal y culpable porque yo no le llevé nada. La próxima vez será sin falta. Me encantó porque me llevó lo inconseguible, lo que tanto tiempo busqué y no logré hallar en ninguna librería. Lo que hizo que se agolparan en mi mente, en un segundo, todos los recuerdos de mi love español. Y lo tenía ella allí sobre la mesa, para mí.

Voilà!



Etiquetas: , ,

lunes, abril 23, 2007

23 de Abril - Día de San Jorge

Esta imagen de San Jorge de Gaudi (en León) pertenece a Dujarandille


Etiquetas: , ,

domingo, abril 22, 2007

Llueve y llueve


Esta imagen pertenece a: Gulliver


Llueve y llueve sin tregua sobre la ciudad.
Es agobiante. Aburridor.
Todo el sábado adentro. Sin asomar la nariz a la calle. Demasiado gris.
Tanta lluvia no me gusta. Y, como si fuera poco, el día tan oscuro se vistió de frío desde la tierra hasta el cielo.
Estuve a punto de viajar a Montevideo este fin de semana. No tenía ganas de ir. Lo sentía como un viaje forzado. Nunca me alegré tanto como hoy de haber dicho NO, de haberme quedado en mi lugar.
En este día de encierro, inevitablemente, pienso.
Me siento contenta porque ya voy por el día 9 del stop. Y eso es positivo, muy positivo.
Al tiempo que conversaba con alguien esta tarde, pensaba que tengo que conseguir otro trabajo en el que se valore lo que hago, en el que alguien vea mi esfuerzo, por lo menos, un trabajo que me reditúe más, un trabajo en el cual pueda sentirme más cómoda y feliz. Cada noche me cuesta más conciliar el sueño y cada mañana me cuesta más levantarme, vestirme y salir de casa para ir a la oficina. Es como un peso el hecho de tener la obligación de pisar cada día un lugar en el cual -si bien el trabajo me gusta- algunas personas que me rodean no me hacen sentir bien. Sé que no es nada fácil cambiar de trabajo en este país. Eso lo entiendo perfectamente. Y que tengo que estar agradecida por el simple hecho de tener trabajo y por trabajar en lo que me gusta, sí, lo comprendo. Pero supongo que tampoco será imposible pretender algo mejor. Mucho empeño por mi parte y algo de suerte, también. Pero, hoy terminé de confirmar que la necesidad de cambio se hace imperiosa.
También pensaba en lo que significa el hecho de llevar un blog para muchas personas. Lo pensaba mientras leía que existen dos vidas. En mi caso es así: 1) mi vida en la blogósfera en la cual puedo ser yo sin temores y expresar lo que siento, pienso, me sucede, tener buen feedback con otros internautas, interactuar con ellos. Ser yo misma y, en muchas ocasiones, comentar cosas de mi vida privada o de personas que me rodean sin que eso implique ir derecho a la hoguera ya que la gente que me rodea no pertenece al mundo de mi blog. 2) mi vida real con trabajo, familia y conocidos que saben cómo soy y me conocen pero, por supuesto, ignoran que tengo un blog y, por suerte, no me leen.
Me gusta mi vida real. Pero me gusta mucho esta privacidad que da el anonimato. La lluvia no.
Tengo los pies congelados. La lluvia sigue.

Etiquetas:

domingo, abril 15, 2007

Historia de un taxista (en 4 minutos)

El jueves a la mañana salí tarde de casa. Seis minutos antes del horario en el que tenía que estar en la oficina.
Mi otro yo me decía: ¡No podés llegar tardeeeee!
¿Qué hago? Paro un taxi en la esquina de la avenida y listo - le dije yo, mientras caminábamos (mi otro yo y yo) rumbo a la avenida. Pero, al llegar a la bendita esquina, ví que una pareja estaba esperando lo mismo que yo: un bendito taxi.
Aparece uno. La pareja - tal como lo imaginé - se avalanza sobre el auto. Pero, antes de abrir la puerta para subir, se arrepienten y retroceden.
Miro el auto. Precioso, brillante, impecable. Parecía una 4 x 4 de grande. Miro al chófer. Raro, rarísimo. ¡Con razón no se subieron estos!, pienso. Miro a la pareja. Ellos me miran. Parecían decirme con los ojos: ¡Cuidado: no subas! Vuelvo a mirar al chófer: muy extraño. Ganas de subir no daba su presencia. Altísimo y larguirucho, aspecto hippie, agachado con su cabellera casi toda volcada sobre el volante, su cabello negro y ondeado largo hasta la cintura. Con anteojitos, estilo John Lennon, leía el diario como si aquellas letras impresas fueran todo lo que le importaba en este mundo. No era un simple taxista a la pesca de un pasajero. Ni me vio ni vio a la pareja. Miré las agujas del reloj. El tiempo no perdona. Pensé que llegaría tarde si no lo tomaba así que presté atención al número de la patente que llevaba grabada en el vidrio de atrás. Subí. En silencio, seguí repitiendo el número varias veces hasta memorizarlo. Si me pasa algo - pensé - si me mata, si me asalta, si... me voy a acordar del número de patente. Arrancamos. Ví que el hombre estaba fumando. Pero, hasta su manera de fumar y de sostener el cigarrillo entre los dedos era diferente. Le voy a hablar de algo, pensé, para ver si está dormido o despierto porque, con tanto pelo, apenas si se le veían los ojos. Le pregunté por el tiempo, si iba a llover o no. Me contestó que no sabía porque venía, desde el centro, entretenido conversando con unos pasajeros sobre temas muy profundos y que no escuchó nada de radio. Me alegré. Por lo menos, estaba despierto. Pero noté que su acento no era argentino. Seguimos viaje. Intercambiamos un par de palabras más y, todos sus movimientos seguían siendo poco convencionales. No era un taxista del montón. Además, manejaba con toda la parsimonia del mundo, como si los minutos no corrieran en las agujas del reloj inexistente en su muñeca. Y yo ¡super apuradísima! que a ese paso ¡no llegaba! En determinado momento, a cuatro cuadras de donde yo iba, detuvo el auto en seco y a mí casi me paralizó el corazón. Sólo atiné a decirle: Pero, mire que yo sigo ¿eh?.
Sí, sí, pero nos vamos a parar un momento porque tengo la puerta de atrás mal cerrada y la voy a cerrar bien.
Me avisó "no se quién"
-respondió. No entendí porque hablaba bajito y pausado. Era el monumento a la serenidad. ¡Y mis nervios a flor de piel! Acomodó su puerta sin prisas, la volvió a cerrar, volvió a subir al auto y arrancó.

Me atreví. No me podía quedar con la intriga. Junté valor y:

Yo (tratando de que mi voz sonara despreocupada): ¿De dónde sos? Porque argentino no sos. Lo digo por el acento... ¿Sos portugués?

El: ¿Eh? ¿Portugués yo? No.

Yo (sintiéndome una idiota): Ah... por la tonada se me ocurrió Portugal. ¿Sos brasilero?

El: No.

Yo: Bueno... no tiene importancia.

Silencio interminable.

El: Naci en Egipto. Pero, todavía no conozco.

Yo: ¿En Egiptoooo?

El: Sí. Cerca del Nilo.

Yo: ¿Y no lo conocés?

El: Todavía. Pienso ir a vivir allá uno de estos días.

Yo: ¿Cómo uno de estos días?

El: Sí. Cuando me parezca bien, saco pasaje y me voy.

Yo: Te entiendo; yo no conozco. Jamás estuve pero los que conocen dice que Egipto es una belleza. Me imagino que sí. Si un día tuviera mucho dinero, es un país que encantaría conocer. Debe tener una historia impresionante. El Nilo, las pirámides... sí, me gustaría verlas.



Detuvo el auto porque llegamos a destino. Apagó el reloj del taxi y le pagué, mientras abrí la puerta para bajar y seguimos hablando.

El: Es cierto. Yo viví la mayor parte del tiempo en Israel. Después otro tiempo en Nueva York. Estuve en algunos otros países por temporadas. Ahora estoy aquí.

Yo: Y si viviste en Israel tanto tiempo y en Estados Unidos. ¿Qué hacés viviendo acá?

El: Me intención es recorrer el mundo. Conocer todos los países que pueda.No tengo compromisos con nadie en ningún país. No tengo apuros. Eso me permite ser libre. Estoy un tiempo hasta que me dan ganas de conocer un lugar nuevo.

Yo: ¡Qué lindo! Y hacés diferentes trabajos, vas cambiando de tareas, no te aburrís con la rutina...

El: ¡Ah, sí! Soy libre. Además, ¿sabes? yo pienso que el día que muera no voy a llevar nada conmigo. Sólo me iré con lo que conocí, con lo que viví. Por eso quise recorrer el mundo. No conozco Egipto. Por eso me voy a ir a vivir allá, para conocer el lugar dónde nací.

Me dio las monedas del vuelto. Sacó de la guantera una tarjeta de estas de los radiotaxis y me la entregó.

El: Toma. Puedes llamar a la flota cuando necesites un viaje. Si le dices que te la dio el egipcio ya se van a dar cuenta porque soy el único.

Yo: Bueno ¡gracias y suerte!

El: Te llamas Rosa Roja ¿no?

Yo: ¿Quéeeeeee? (Me quedé helada porque acertó mi nombre) ¿Y eso cómo lo sabéeees? No tengo ningún cartel.

El: Pero te llamas así.

Yo: Sí... sí... Estoy asombrada.

El: ¡Ah! Haces bien en llevar el anillo de Atlante en tu dedo índice. Te va a ayudar con tus problemas intestinales y de columna.



Llevo un anillo de Atlante en el dedo índice de mi mano derecha. Pero el anillo no dice mi nombre ni ningún otro nombre, no tiene ninguna inscripción ni relata mis dolencias.

Yo: Gracias.

El: Si alguna vez llamas a la flota, quizás tienes más tiempo y podamos conversar con mayor profundidad.

Yo: Sí, quien sabe, las vueltas de la vida, nos volvemos a encontrar. ¡Adiós!

El: Que el día de hoy te llene de luz.

Me bajé. Llegué a la oficina un minuto tarde pero valió la pena.

Etiquetas: , ,

domingo, abril 08, 2007

Cambio de look

A las 11 hs. me encontré con Sergio – recién llegado de Madrid – para tomar un café. Conversó durante dos horas sin pausa. Que él, que su novia, que el trabajo de ella, que la familia, que el trabajo de él, que sus viajes, que “el Diego”, que el departamento y que la novia otras cien veces. Lo escuché sin meter bocadillo, casi.
Después de almorzar me senté a tomar algo en
el café nuevo. Sola. Un pensamiento me condujo a otro y a otro y a otro y terminamos hablando mi yo interior y yo. Sentí el bajón profundo. Mi yo interior me estaba preguntando si sería yo capaz de tener un sentimiento verdadero por alguien. Yo le decía que las cosas no son sencillas. Que, a veces, me da la sensación de estar como anestesiada, que me parece que ya estoy incapacitada para dar amor, que es como si no sintiera nada especial por ninguna persona, que los años pasan y una va agarrando mañas que son complejas de compatibilizar. Mi yo interior me dijo que algo extraño me debe estar sucediendo porque no sentir nada por algún ser humano no es muy común. Sentí que el bajón aumentaba.
Entonces, recordé que a la mañana había leído algo acerca del
“flequillo angustiado”. Me puse a pensar en el tiempo que hace que no voy a hacerme nada en el cabello. Mi yo interior sentenció: ¡Dale, andá! Yo le decía que mejor lo dejábamos para mañana pero, mi otro yo respondió: No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy. ¡Andá! Vas a ver que todo sale bien y te vas a sentir mucho mejor. Te va a levantar el ánimo. Te vas a ver mucho mejor”. Que sí, que no, debatimos mutuamente y me convenció. Me levanté de la mesa y partí rauda hacia la pelu. Mi coiffeur catalán me preguntó qué corte quería o tenía pensado. No había pensado nada. Le dije que me ponía en sus manos maestras, que confío en él, que lo que él me hiciera seguro que iba a estar bien.
Mientras trabajaba en mi cabeza, con su marcado acento español que tanto tanto me gusta, me decía que mi cabello ya no volverá a ser el mismo que fue porque la aparición de las canas lo va endureciendo. Le conté que se me está cayendo bastante y que a este paso terminaré pelada. El dijo que eso sucede por stress y que no me preocupe, que cuando me serene renacerá.
Conversamos bastante. Salí contenta del salón. Ahora con flequillo, con el largo que desapareció entre el filo de las tijeras y con este corto cuadrado que parece que me sienta bien porque enmarca mejor y permite que se me vea más el rostro. Me siento una persona nueva.

Etiquetas:

lunes, diciembre 18, 2006

Ya está

10:30 hs. Realizada la extracción odontológica. Todo listo. La cama hecha con dos almohadas. El flancito en la heladera. Celular apagado. Persianas bajas para que haya sombra. Ropa bien cómoda. Me voy a los brazos de Morfeo antes de que se vaya el efecto de la anestesia. Despertaré con mentalidad positiva. Todo será para bien.


14 hs. Desperté y estoy mejor.


22:30 hs. El clínico me dio más días de reposo. Todo preparado. La cama hecha otra vez con dos almohadas. Puré de calabaza con mucha sal. Agua permanentemente. Celular apagado. Persianas abiertas de par en par para que haya ventilación. Sin ropa para dormir, vuelvo a los brazos de Morfeo. Mañana tampoco trabajo, sigo de licencia. Mente positiva. Todo será para bien.

Etiquetas:

viernes, diciembre 15, 2006

I feel relaxed


Todo el santo día fumé sin parar.
Como no estaba en condiciones de ir ni al quiosco a buscar mis Marlboro, recurrí a unos Nevada uruguayos que encontré, olvidados dentro de una bolsita, durmiendo el sueño de los justos.








Había estado todo el día mal, malhumorada, con extremo cansancio (y muchos otros malestares físicos ya relatados anteriormente), agotada y al borde del ataque de nervios -como la vieja peli de Almodovar.
Tomando Tafirol (Paracetamol) cada cuatro horas a ver si se apacigua el puto dolor de muela antes de que me la tengan que sacar. Que igual con dolor no te la extraen.
A la tardecita, se suponía que tenía la obligación de salir a la calle. Basta de obligaciones: dije NO.
Los dolores parecieron aflojar en menos de una hora, excepto el de muelas.
La receta mágica:
* 1 Tafirol intercalado a diferentes horarios que el Sanax
* 1/2 Sanax de 1 mg tres veces al día
* DECIR NO
* Sentarme a leer tranquila todo el tiempo que se me de la gana
* Beber agua bien fría mientras leo.
* Fumar libremente.
Because at home, sweet home, smoking is free. My life is free.

Etiquetas:

lunes, octubre 23, 2006

¿Por qué?



Eso me pregunto. ¿Por qué todo del revés?
Trabajo, sí. Tengo trabajo y se que no es poca cosa en el país en el que vivimos. Pero, me agota. La falta de tiempo, cumplir los horarios estrictos, escuchar a personas con formas de ser complejas y cambiantes. Cumplir, cumplir y cumplir. Y la falta de tiempo para mí y el dinero contado porque el sueldo no es lo que debería ser. Eso me amarga. Y el viernes tuve que pedirles un préstamo. "Anticipo de sueldo" decía el papel que firmé. Ya no tengo un centavo porque todo fue para cubrir "parte" de las cuentas a pagar. Y esto sin contar que no me saco de la cabeza que se me vienen meses difíciles económicamente porque tengo que devolver el dinero que me anticiparon. Y trabajo y trabajo y trabajo y me pregunto ¿para qué? si no rinde como debería rendir.
Me olvido. Intento olvidarme. Salgo de la oficina y voy directo a pagar una de las deudas. Me subo a un taxi porque no llego a tiempo de otra manera. "No se puede fumar", me dice el taxista. Hmmm, no me gustó nada. ¡Mala onda!, pensé. Hacemos dos cuadras y, en un segundo, sin saber siquiera qué fue lo que pasó, se para el taxista a discutir con dos colectiveros que habían estacionado sus colectivos atrás y uno se había bajado para comenzar la pelea. Me bajo para irme. Una chica en un auto de al lado me dice que el taxista tenía razón. No se, no creo, pero me vuelvo a subir. Siguen peleando. Me agotan. Me bajo definitivamente, me da miedo, no quiero meterme en líos o tener que salir después de testigo de la pelea. Paro otro taxi, le digo el destino, el chofer me dice que se quiere ir a su casa, que no sigue. Me baja en la esquina siguiente. "Son dos pesos", me dice. Dos pesos por una cuadra me parece una locura. Le digo que no, bueno está bien con uno, rebaja y le pago. Menos mal que con el tercero llegué a destino sana y salva.
Me invitaron a pasar el fin de semana a una casa. Fui. Con la intención de pasarlo bien, entretenido, descansando, despejando el cerebro, mirando sólo verde y cielo, haciendo nada.
No a esos planes. Sábado tempranito por la mañana llega el jardinero para trabajar todo el día cortando pasto, ligustrina, remover la tierra, blablablabla. No estaba en mis planes el bendito jardinero, no. Aunque debo reconocer que tuvo algo muy bueno que fue haber puesto música clásica. Reconozco abiertamente que la disfruté. ¡Qué grande el jardinero! Llega la hora de almorzar (jardinero incluído) porotos al horno con capa de cebolla. No me gusta comer porotos y, mucho menos, con cebolla, encima un kilo, pero no importa porque no queda nada, se disuelve, me dicen. Almorzamos. Lo único, bastante agradable del día, fue que pude tomar sol después de comer. El día estaba precioso así que disfruté un rato del aire libre y del sol. A las cinco me dispuse a lavar la cocina. Tarea doméstica destinada para las mujeres, por supuesto. Eso parece. Debían ser dos platos locos pero no. Una parva de platos, sumados a los que estaban guardados sucios en la heladera, más la fuente, las copas, todo lo que hay para lavar después de un almuerzo de estos. ¡Y kilos de grasa, reDios! Evidentemente, no tengo vocación de ama de casa. Creo que es definitivo. Y lavar platos no me molesta. No digo que me guste, pero casi. Lo que no soporto es la cantidad de vajilla que tenía para lavar y tanta pero tanta grasa pegada y la cebolla por todos lados. Lo que no me gusta es lavar las fuentes, cuesta mucho desengrasarlas. Pero, terminé la labor doméstica. Leí unos minutos a Alejandra y me escapé a un cyber otros minutitos.
Regresé a la casa. Querían salir. Yo no tenía ganas de salir pero, no importa. "Había que salir, salir, salir". ¿Qué qué prefiero? ¿Cine, teatro, una función de un grupo coral, teatro acá, cine allá? ¡No, no quiero salir! Pero, no puedo decir que no quiero, así que salgo, salimos. Lo máximo que digo es que prefiero no ver ningún espéctaculo, que prefiero caminar, dar una vuelta por ahí cerca e ir a comer. Tengo hambre y es lógico. Eso de los porotos no le sirvió a mi estómago.
Caminamos. Querían ir a ver una función de teatro. Entramos al teatro y preguntaron sobre la función, a qué hora era, si era comedia, si era drama. Era drama, dijeron. Yo no tenía ganas de teatro, ni de comedias ni de dramas. Mi estómago seguía con hambre. Tampoco es cuestión de andar diciendo por ahí "tengo hambre" cuando los demás te dicen "la verdad, no tengo ganas de comer nada...". A contramano, pensé, y seguí caminando.
Para hacer tiempo (¡Ja, hacer tiempo yo! Insólito.) nos metimos en una iglesia. Para conocerla, para ver la misa que ya se estaba terminando. Conocer una iglesia nueva me gusta. No por la religión en sí sino por su arquitectura. Es lindo observarlas, observar los trabajos de sus paredes, los techos, los vitraux. Ok, de acuerdo. Seguimos caminando y damos la vuelta. Que es demasiado temprano y que quieren ver la obra de teatro. Me preguntan si yo quiero y digo que no, que no tengo ganas, que no me interesa, que no quiero. Parece que lo que yo quiero no importa. Mi cerebro no hacía más que pensar en el viernes, en el dinero que me adelantaron y que ya no tengo ni las monedas y que ahora debo y que noviembre va a ser muy difícil con el descuento que me harán y que diciembre más difícil todavía. Y dale con el teatro. Seguimos caminando y aparece una "Iglesia Adventista del Séptimo Día". ¡lamadrequelosparióatodosjuntos! Quieren entrar. ¡Rediosssssss! Yo no entro ni a patadas. Ok, si quieren entrar, entren, yo me quedo esperando en la vereda. Entran. Espero. Salen. Yo, al borde de un ataque de nervios, casi como la peli de Almodovar. ¡Que se quieren quedar! Sin palabras. Mi crisis de nervios explotó. ¿Se quieren quedar? ¡Quédense! Yo me voy. ¿A dónde? ¡A mi casa! Estaba bastante pero bastante lejos de mi casa y era de noche, pero lo dije igual. Con todo lo que tengo quehacer y pensar mirá si estoy yo para meterme a pelotudear con los adventistas.
Me dicen que soy estúpida, que sólo era una broma, que mirá que si van a entrar, que era chiste. Agggggggggg. ¡Pero cómo te calentás!, me dicen encima. "Mirá, si te voy a dejar sola o permitir que te vayas a tu casa y entrar, era un chiste". Honestamente, si fue un chiste (que, al final creo que lo era) fue de mal gusto. Seguimos caminando camino de regreso. Pasamos por la puerta del teatro, enfrente. Que si quiero ver teatro. ¡Que nooooooooo! Que querían ir al teatro más por mí, para pasear, para que no me aburra, que era porque me iba a venir bien a mí. Que no me interesa ir al teatro, eso no lo entendieron, parece. Nos sentamos en un umbral. Que alguien me explique qué carajos hice/hicimos quince minutos sentados en un umbral en la vereda de enfrente del teatro. Me sentía la persona más estúpida de la tierra. Se convencieron de que no quería teatro así que fuimos a una pizzería. ¡Por fin! Mi estómago comenzó a sentirse más contento. Yo no estaba contenta. Me dijeron que estas discordias habían sido provocadas por haber entrado a la iglesia porque entrar a la iglesia es yeta. En fin... Las supuestas bromas sobre la iglesia adventista continuaron en la pizzería. Ahora, me pregunto yo, si te estoy diciendo que no me interesa la iglesia adventista y que ni siquiera me interesa entrar ni conocer ni saber qué es lo que hacen o dejan de hacer ¿hay necesidad de seguir con la broma durante la cena también? No conozco a los adventistas, no se nada de ellos, ni si son buenos o malos, no me interesa tampoco. Mi cerebro está fijo en otra preocupación. Encima la loca soy yo que me caliento, que me enojo, que ¡pero qué nerviosa que sos, cómo te calentás!
Volvimos a la casa y a dormir, por fin, el ansiado reposo. No sin antes haberme quedado un ratito sola y en paz sentada en la mesa de la cocina avanzando en la lectura de Alejandra.
Duermo lo más tranquila que puedo gracias al infalible Sanax 1 mg que me recetó el doc. A las ocho de la mañana suena el teléfono y ya hubo que levantarse. Hace años luz que no me despierto un domingo a las ocho de la mañana. Tomé unos mates apurada y dije que quería venirme a mi casa. Me preguntaron veinte veces: pero, ¿y por qué? ¿y por qué? te haría mucho mejor quedarte acá. Y que soy muy nerviosa y que no tengo que calentarme por cosas que no tienen importancia y que y que y que...
Por supuesto, me vine. Me trajeron y me vine a home sweet home.
Ahora, soy yo la que se pregunta ¿por qué? ¿y por qué todo esto me pasa a mí?

Etiquetas:

sábado, septiembre 16, 2006

A puro verde y cielo

Mediodía del sábado. En provincia. Día de descanso. Día de no hacer nada. Lejos, lejos de lo cotidiano, lejos del trabajo, de las obligaciones, del cansancio. Haciendo nada. Curioso estado casi desconocido para mí.
Sólo aire puro, más puro que en plena ciudad. Lejos del smog. Sólo verde, mucho verde. La vista perdiéndose en el infinito de un césped que no termina. La sombra de los árboles añosos. Los árboles frutales. Hacia arriba sólo cielo.
Verde y azul para mis ojos.
Mi cuerpo balanceándose en una hamaca paraguaya colgada de un árbol.
El espíritu revive.

Etiquetas:

jueves, septiembre 14, 2006

La Rosa Roja cumple un año


La Rosa Roja cumple un año hoy. Un largo año de anécdotas, de historias, de relatos, de episodios. Pero, fundamentalmente, un año de historias de la vida real, de la vida misma vivida sin engaños. Un año de rosa desprendiéndose de su tallo, sí. Un año desde aquel día en el cual decidí inaugurar este espacio, un espacio en el que iba a poder ser yo misma, contar mi vida diaria, mis experiencias, mis tristezas, mis alegrías. Sin siquiera saber en aquel momento si alguien iba a leerme o no, si alguien iba a seguir el hilo de mi diario transitar por este camino de rosas y espinas, de espinas y rosas, de verdes y rojos, de rosas marchitas, de rosas regadas, de rosas que mueren y de rosas que nacen. A cada momento que viví y que plasmé en este sitio, le estoy agradecida. A cada persona que me leyó, me lee y me leerá, le estoy agradecida. A cada persona que deja su huella aquí, su comentario, sus palabras, sus consejos, sus ideas, su calidez, su ternura. A cada una de ustedes, a cada una de las mujeres que han pasado y pasan y pasarán por este sitio y me alegran cada día del año, a cada una les estoy agradecida. A cada uno también :) porque los hombres también existen, también nos visitan, también nos comentan, también nos observan, también nos analizan, también nos leen. A todos y cada uno de los seres humanos que han pasado por mi humilde casita quiero expresarles mi agradecimiento por su tiempo, que es lo más valioso del mundo, por sus suaves palabras, por animarse a compartir conmigo retazos de mi vida, enormes retazos cotidianos que hacen mi existencia a cada instante. Porque cuando llego cansada, cuando llego enojada, cuando llego feliz, cuando llego extenuada, cuando llego ilusionada busco este rincón, y aquí están todas y todos ustedes, seres humanos, sí, todos, detrás de las pantallas, sí, pero seres humanos de carne y hueso que me ayudan, sin siquiera saberlo, sin siquiera planearlo, a seguir adelante.
Feliz de compartir el día de hoy con ustedes. El primer aniversario de una rosa, no tan roja, no tan pálida, no tan feliz, no tan infeliz, no tan mala, no tan buena, con defectos y con virtudes, con altos y bajos, con soledades y compañías (más de las primeras que de las segundas), pero con sensibilidad, de eso no les quepa duda. ¡GRACIAS AMIGAS Y AMIGOS SIMPLEMENTE POR ESTAR!

Etiquetas: ,

martes, septiembre 05, 2006

El descanso imprescindible 1: entre Gualeguaychú y Fray Bentos

Todavía no lo puedo creer ni siquiera yo. Terminé una gran parte del cúmulo de trabajo. Al menos, terminé lo que era prioritario, lo que tenía una fecha puntual porque era para la oficina y tenía que respetar los tiempos de entrega. Ahora, me queda pendiente la traducción del libro “del Diego”, pero eso es más elástico, más manejable. Como lo hago de forma particular y es para un amigo periodista, lo voy haciendo en los ratos libres. ¿Ratos libres? No tengo. Pero, me las ingenio en las noches, en las madrugadas y voy avanzando, de a poco, muy lentamente, pero algo es mejor que nada, en este caso. Una página es una página. Ya hice la introducción y el primer capítulo. Son diecisiete capítulos en total. Por algo se comienza.
Pero, este fin de semana me olvidé del mundo. Me despejé de tal forma que hasta me olvidé de que trabajo. Increíble pero real.
El sábado 2, me levanté muy temprano por la mañana y, tras un simple café a modo de desayuno, salí rumbo a Gualeguaychú. Casi me quedo sin ir porque el viernes a la tarde/noche llovió a cántaros y a primer hora del sábado todavía estaba nublado, y dudé. Pero, me decidí. Y ¡qué suerte que me decidí! Y emprendí viaje. El viaje imprescindible para sacudirme el estrés de las espaldas, la contractura de las cervicales, el agotamiento de la mente. Mientras iba por la ruta, miraba el camino hacia delante, todo libre, despejado, un mundo abierto hacia delante y hacia los costados el verde, a ambos lados de aquella ruta. Verde, verde, más verde ante mis ojos. Salió el sol. La mañana de sábado se tornó preciosa. Radiante. Me puse los anteojos de sol. Hacía calor. El sol de frente me daba en el rostro. En tres horas estaba allí: Gualeguaychú, Entre Ríos. A doscientos treinta kilómetros de Buenos Aires, a treinta kilómetros de la frontera uruguaya. Viví un mundo de sensaciones mientras viajaba. Parecía que la tierra, el aire, el sol, el verde, el cielo y el camino me pertenecían. Escuchaba música.
Llegué a destino. Justo para la hora del almuerzo. Me detuve en un restaurante para almorzar. Pregunté a dos hombres. Ambos coincidieron en el mismo sitio para ir a almorzar: un restaurante llamado “Dacal” en la Costanera. Me dije que si dos personas diferentes aconsejaban el mismo lugar, lo más conveniente y sin conocer el pueblo sería ir allí. No me arrepentí. Pedí un asado y un Valmont tinto, agua con gas, un budín de pan. Me distendí, no me quedan dudas. Ignoraba de dónde provenía el significado de la palabra “Gualeguaychú”. Parece que su nombre proviene de la expresión guaraní "yaguar guazú" que significa río del yaguar grande o probablemente de la palabra del mismo idioma "yaguarí guazú", gran nutria gigante. Después de almorzar, caminé por la Costanera y, en la esquina siguiente, encontré una hermosa heladería. La más grande del pueblo, me dijo alguien. Hacía calor así que me detuve y compré un helado. También entré al Casino, sólo por el hecho de conocerlo. Es la primera vez que voy para allí. No conocía nada. El pueblo vale poco, el centro, quiero decir, la plaza principal, la Catedral de San José y no demasiado más para ver. Las calles de alrededor me parecieron tristes. Tenía un dolor de cabeza impresionante. Un Tafirol que llevaba en la cartera me ayudó. Entré a la Catedral: una obra maestra inaugurada en 1863. Disfruté mirándola y recorriéndola por dentro. Disfruté de su arquitectura. Está construida en forma de navío. Fue agradable entrar, recorrerla, observar sus techos, sus detalles, su construcción. Un hombre tirado en las escaleras me pidió monedas; parece que en todas partes es igual, la gente que tiene que vivir mendigando. Recorrí la Costanera y entré a una feria artesanal. Cinco puestos en total. Parecía mentira pero así están los artesanos allá. Conversé con una mujer que atendía uno de los puestos. Le faltaban los dientes, le faltaban muchas cosas y le sobraban hijos: 8 en total, me dijo. Ciudad antigua, Gualeguaychú. Poco más para ver de interés. Poco más para recorrer. Llegué hasta el puerto. El resto sentí que no merecía la pena. No saqué fotos, no me llamó la atención. (Me estoy durmiendo, es entrada la madrugada y me estoy durmiendo. Las letras bailan. Continuará...).

Etiquetas: , ,

sábado, agosto 12, 2006

Los e-mails entre laborales y no tanto con CC

Los e-mails que escribo por trabajo y las respuestas que recibo...

CC me envía el siguiente e-mail fechado el 26 de Julio 2006:

Buenos días Rosa Roja
te cuento que estoy disfrutando de unas hermosas vacaciones en compañía de mi familia, planificando mi nueva vida y proyectando algo para hacer a futuro.

están muy bien sus pequeños ajustes a mis dos míseras rimas.

el tema (...) (asuntos laborales) todo OK.

le envío mis saludos y hasta pronto

CC


Respondo a su mensaje, ese mismo 26 de Julio, con el siguiente texto:

Buenas tardes, C.:

Me alegra mucho que vaya bien la (...) (asuntos laborales).
Me alegra también que esté disfrutando estos días de unas vacaciones en familia y tranquilidad.
Nosotros aquí -en estos momentos- esquivando las piedras de la impresionante tormenta, pero, sobreviviendo.
Honestamente, lamenté mucho cuando me comentó que lo habían desvinculado de (...). Pero, bueno, todo cambio genera nuevos caminos en la vida de los hombres.
Que todo sea para bien.
Un saludo.
Rosa Roja


CC me responde el 10 de Agosto 2006 lo siguiente:

Cómo estás adorable ser

las poetas y escritoras tienen un poder único que es llegar al corazón de la gente aportando mensajes que tienen una enseñanza y una sabiduría, y aportan a los terceros letras para su vivir cotidiano.
espero que hayas interpretado lo que quiero decir con estas palabras.

en la próxima te voy a enviar algo que le escribí al GRAN KUN AGÜERO, que como buen hincha de los rojos de Avellaneda lo idolatro.
lástima que se nos fue a España.

vas a concurrir al (...) en el Sheraton
vas a estar en (...) (asuntos laborales)
mi mujer va a ir con una tía que viene de Santiago del Estero sólo por (...) (asuntos laborales)
si ella no viene va a concurrir mi hija mayor Cecilia.
si tienen algún problemas con sus vidas dentro de este lugar, dónde te pueden ubicar para que les des una mano.

te envío un afectuoso saludo y hasta pronto.

CC

Etiquetas:

sábado, agosto 05, 2006

Viernes a solas

A solas. Conmigo para pensar y para pasar un momento distendido. Le dije a Atanasio el jueves que el viernes no iría al bar. Le avisé y me dio permiso, en broma, claro. Salí de trabajar y me fui a la peluquería de Coronel Díaz y Av. Santa Fe. Me gusta ese salón aunque sólo es la segunda vez que voy. Me corté un poco. Tenía el cabello largo y ahora lo tengo como semi-corto, melenita, no se que largo es, al estilo de lo que se usaba antes tipo carré aunque no es el corte que me hicieron porque no se usa ahora pero sí el largo que me quedó.
Al salir de la peluquería, me zambullí en Yenny del Alto Palermo y ahí encontré una joyita. La Prosa Completa de Alejandra Pizarnik. Por supuesto, ya tenía su poesía y prosa pero eran de Corregidor. Ahora conseguí la versión de Lumen. Pena que no estén los diarios acá. Así que salí de Yenny feliz.
Al salir de Yenny, cruzé y en la esquina, creo que se llama Pizza Donna o algo similar, me senté y pedí un Tía María on the rocks.
A solas, pensando, en la mesa con Alejandra mirándome. A mi derecha, en la mesa contigua, una pareja de americanos. La chica le leía la carta al yankee, le traducía el menú. Yo los miraba y recordaba antiguas vivencias, no con un yankee, sí con canadienses, leyendo yo las cartas del restaurante.
Mientras tanto mis ojos estaban puestos en Alejandra que me decía:

"Madrid"

Voces desde la nada a ti confluyen. En un bodegón de la calle del Ángel, exaltación y lirismo, los ojos resplandeciendo en mi cara, ya no azules, ya no verdes: carbunclos mágicos, sí. Palabras desde la nada, confluían en mi lengua. Yo contaba. ¿Qué contaba? Le contaba. Me le estaba
contándome -mitad imagen, cálculo y palabra- para que dijera sí, para que me amara. Para que me amara confluían palabras desde la nada
(...) Esa noche hablé hasta crear un fuego.



De repente, recordé que tengo una parva de trabajo acumulado de traducciones para hacer así que me zambullí en un taxi y me vine a casa. Tengo pendiente una traducción para el trabajo, los dos idiomas, del castellano al inglés, del castellano al francés. Son tres páginas. Seis páginas en total pero quiero tenerlas listas para el lunes. Trabajo extra. Todo suma.

Otra novedad. Créase o no: ¡qué viva el fútbol! Jajajaja! Ya se que despotriqué contra el fútbol, ya se, ya se. Pero, bueno, todo va y viene y fluye y confluye. La vida es un vaivén.
Tengo un amigo argentino que hace ocho años se fue a vivir a Madrid. Es periodista deportivo y se dedica, pura y exclusivamente, al fútbol. Es buen muchacho, Sergio, pero algún defecto tenía que tener :) El escribió hace tiempo un libro sobre el 10. Sí, sí, sí, el mismo que están pensando: "el Diego", sí, sí. Pero hace años, cuando todavía "El Diego" estaba en tapa, no como ahora que bajó su perfil bastante. En aquella época cuando Sergio escribió su libro, Diego era Diego. La cuestión es que el libro se publicó acá en Argentina, en España y en Italia. Pero, ahora mi amigo viajó para acá por una temporada, para visitar a su familia y quedarse un tiempo en nuestro país. Vino con una idea y me convocó para esa idea. Parece que una editorial japonesa le propuso traducir su libro al ponja, pero para poder traducirlo quieren leerlo primero en inglés. Después decidirán si lo publican o no allá. Entonces, Sergio me llamó para ver si yo estoy interesada en hacer el trabajo de traducción del español al inglés. ¿Cómo no voy a querer? Son 202 páginas de texto puro, sin contar la parte editada. ¡Claro que quiero! Esta tarde me reuno con él para ver las condiciones, el pago si me sirve o no y el tiempo porque está apurado, quiere que lo tenga listo en 15 días, máximo en un mes pero eso ya es mucho. Es un libro largo, no se si llego. Veré, según lo que conversemos esta tarde. Pero, ¿quién dijo que no al fútbol? ¿fui yo? Jajajaja!

Etiquetas:

sábado, julio 15, 2006

En blanco

Estoy. Pero, de tanto pensar, se me fugaron las palabras.

Etiquetas:

domingo, julio 02, 2006

Los hombres también lloran

Eso parece. Ayer llegó mi amigo V. de Valencia, España. Vino a pasar un mes de vacaciones acá. Suele venir cada año. Pero, ayer lo vi bastante triste. Y hablamos. Frente a frente. Tomando unas cervezas. Me contó el por qué de su tristeza. La chica argentina que le destrozó el corazón. ¿Qué hacer con ella? ¿Con la relación? Parecía querer pedirme un consejo, mi punto de vista, mi parecer. Se lo di. Le dije lo que opinaba. Igual intenté distraerlo y fuimos a San Telmo, al Mercado de Pulgas (o como se llame) y a tomar algo a otro bar por ahí. Y seguía con el mismo tema. Mal de amores. En un momento dado, vi que se le caían unas lágrimas.

Etiquetas:

jueves, junio 22, 2006

El griego dixit

En la vida hay que aprender a ser metódicos.
Esto fue lo que dijo el martes a la tarde mi reciente amigo griego.
Hoy, y sientiéndome al cabo de mis fuerzas, creo que este señor está en lo cierto.

Etiquetas:

lunes, junio 19, 2006

Paroxetina no es la píldora de la felicidad

¿Cómo saberlo? Paroxetina 25 mg. es la monodrogra que me recetó la psi para "hacerme más fácil la vida". Según me explicó ella mi problema es que tengo los síntomas típicos de "trastorno de la ansiedad". ¡Wow! Suena como poco importante el asunto. ¿O tal vez yo esperaba que me diagnosticara algo más serio? Oído así: trastorno de la ansiedad , el tema "parece" sencillito aunque tengo mis dudas. Resumiendo: ella me dijo que esta píldora es bastante efectiva para ciertos casos como el mío - y supongo que para miles o millones de personas más- en los cuales hay una sustancia (que ahora no recuerdo exacto su nombre, ¿me habrá dicho seratonina?¿qui lo sa? no se) que no segrega lo suficiente :-( pero que esto no es nada preocupante. La cuestión es que estaba yendo a la "locóloga" una vez por semana y en la última sesión me propuso que nos veamos cada quince días. ¿Estaré mejorando? ¿Se habrá hartado de escucharme? ¿Qui lo sa? Demasiados interrogantes para un lunes de madrugada y feriado acá. Lo único que sí me quedó bien grabado fue cuando casi sobre el final de la sesión me dijo: "No vayas a creer que te estoy dando la Píldora de la Felicidad porque para eso no existe medicamento. Pero, que ayuda ayuda." Y dicho sea de paso, desde que tomo Paroxetina la vida se me está haciendo más alegre. ¡A ver si todavía resulta que tiene razón la locóloga!

Etiquetas:

sábado, junio 17, 2006

Argentina ayer otra vez

Ayer viernes 16, otra vez jugó Argentina y otra vez ganó 6 a 0 contra ay, ay... ¡ Soy un desastre! y no recuerdo exacto el nombre de los contrarios... Servia de Montenegro o algo muy similar. Jugó a la mañana y, otra vez. las calles se vistieron de papelitos que volaban por los aires, de gorritos que portaban las cabezas de los festejantes, de banderitas la ciudad. Aunque a pesar de la algarabía, creo que el día de ayer fue bastante más tranquilo que el sábado pasado, al menos desde acá se vivió con menos euforia. Lo interesante ayer fue que en el lugar donde trabajo nos dieron a todos la mañana libre para que pudiéramos mirar el partido desde donde más nos gustara. Por supuesto que me puso contenta que se les haya ocurrido ese detalle. Lo curioso es que lo pensaran. Lo curioso es dejar de trabajar para poder mirar el partido. Lo curioso es la relevancia que toma el partido de octavos de final. Lo curioso es que se paralizara el país para mirar a Argentina correr detrás de una pelota.

Etiquetas:

domingo, junio 11, 2006

Buenos Aires con camiseta celeste y blanca

Ayer salí a caminar para estirar las piernas. Justo coincidió con el horario del partido de Argentina. Yo ni lo pensé. Multitud de gente en los bares, o sentados o mirando desde la calle por las vidrieras. Seguí caminando. Llegué al Alto Palermo y ahí me metí. Silencio. La gente paseaba como yo. En eso, gol de Argentina y tembló el shopping :-( Seguí mirando vidrieras sin prestar mucha atención. Me metí en Yenny y el tiempo voló sin que me diese cuenta, rodeada de libros, metida en el mundo de la literatura, hojeando páginas, leyendo títulos de reojo, eligiendo...
Salgo a la calle y comienzo a caminar por Av. Santa Fe. ¿Qué pasó? Bocinazos de automovilistas, autos con banderitas flameando, gente en todos los balcones de la avenida, adolescentes con camisetas de Argentina, una chica con remerita negra y letras rojas "I love AR", todos los transeuntes enloquecidos, hombres y mujeres. Sigo caminando hasta que siento una copiosa lluvia de papelitos cayendo sobre mi cabeza desprotegida. Todos en los balcones tirando papelitos. Y me sigo preguntando: "Pero, ¿qué fue lo que pasó?" Continué mi marcha abrazada a mi nueva adquisición Donde mejor canta un pájaro desde donde Alejandro Jodorowsky me observaba aturdido sin respuesta.

Etiquetas:




visitantes en línea


adopt your own virtual pet!